9 razones para ver 'Twin Peaks' antes de que se estrene la nueva temporada

David Lynch reúne al elenco original para la próxima entrega que se estrenará en 2016

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Las noticias de que la tercera temporada de Twin Peaks no solo marca el regreso de los creadores originales de la serie, David Lynch y Mark Frost, sino también de buena parte de los intérpretes (Kyle MacLachlan como el agente Cooper, Sheryl Lee como la difunta Laura Palmer, Dana Ashbrook como su novio Bobby Briggs, y Sherilyn Fenn como la sinuosa Audrey Horne) nos obligan a poner al día a los despistados.

La serie cuenta las consecuencias del terrible asesinato de Laura Palmer, una de las jóvenes más populares de una aparentemente pacífica comunidad de Estados Unidos, donde los trapos sucios de muchos de sus habitantes comienzan a airearse tras la investigación. Para terminar de entender este fenómeno de los años noventa estas son las nueve razones por las que debes revisar las dos primeras temporadas antes de que se estrene la tercera en 2016 en el canal Showtime.

1. Es una versión asequible del cine de David Lynch: Un director fascinante, pero a veces el tono críptico de muchas de sus películas pueden ser una auténtica bofetada para el recién llegado. Terciopelo azul, Carretera perdida, Cabeza borradora o El hombre elefante han pasado a la historia por su personalísima mezcla de poesía visual, surrealismo puro, humor raro y sensibilidad artie. Twin Peaks, gracias a su naturaleza televisiva, es una especie de Lynch asequible e ideal para principiantes: funciona como una variante de Terciopelo azul (comparte protagonista y mensaje: ”Lo cotidiano oculta monstruos”) menos abstracta, menos violenta y menos estrafalaria, pero igual de personal y autoral.

El cineasta David Lynch. Stuart Wilson (GETTY IMAGES)

2. Los personajes lo son todo: En Twin Peaks sucede de todo: intrigas amorosas, crímenes horrendos, sueños turbios y uniones secretas, pero lo que le da brillo son los protagonistas y cómo se relacionan unos con otros. Un agente del FBI inteligente y sagaz pero que parece en permanente estado de trance. Uno de sus actores fetiche, Kyle MacLachlan, da vida al impertérrito agente Cooper del FBI en la serie. El cadáver de la chica más querida del pueblo y de cuyo turbio pasado pronto empiezan a saberse detalles, una curvilínea y seductora adolescente que se encapricha del agente Cooper, el destrozadísimo padre de Laura, que quizás tenga algo que ocultar... Y por supuesto, a la altura de sus personajes están los actores, un reparto de intérpretes que quizás mereció mejor suerte en su poterior carrera. Salvo casos puntuales, nadie fue capaz de hacer que olvidáramos sus respectivos Cooper, Audrey, Donna, Laura o Bobby.

3. Esta serie es rarísima: Extraña hasta un punto que, si no la has visto, nos va a costar hacértelo comprender. De hecho una vez que la veas, tampoco te darás cuenta de lo rara que es hasta que la rememores, la veas por segunda o tercera vez (cosa que posiblemente harás).

Los personajes secundarios, por ejemplo, no son exactamente el alivio cómico que se espera en una serie teóricamente de suspense: hay una señora, la Dama del Tronco, que habla con haikus ridículos y trata a un enorme tronco que lleva a todas partes como si fuera un bebé. Hay un enano que habla hacia atrás, tiene el mejor baile de la historia de la televisión y solo se le aparece a Cooper en sueños, acompañado de un gigante en una habitación roja donde también se aparece Laura, y el propio Cooper dentro de 25 años (es decir... ¡cuando se estrene la tercera temporada!). Y el agente Cooper usa todo eso para resolver el caso. No podemos afirmar que la solución al enigma sea propia del estilo Agatha Christie.

4. Twin Peaks es un cachondeo: La excentricidad no es puro desconcierto surreal y caras largas. Hay mucho de parodia, de comedia de situación, de risa inesperada (si alguien tuvo la suerte de ver una casi desconocida serie On the air también de Lynch que en su día emitió Canal +, sabrá de qué hablamos), y se entrelaza con el ambiente surreal y fantástico hasta formar un todo coherente.

Por ejemplo, en una de las escenas más recordadas de la serie, Cooper pone en marcha un método deductivo nepalí para eliminar sospechosos que tiene tanto de hilarante (por la solemnidad con la que se retrata la escena) como de absurdo. En otra secuencia mítica, el padre de Laura Palmer, desgarrado por el dolor, se lanza sobre el ataúd de su hija en pleno entierro, en una secuencia que tiene tanto de humor incómodo como de melodrama puro.

5. La América profunda también llora: Junto al humor y al absurdo lynchniano, hay otro elemento que configura la alquimia única de este proyecto: es un culebrón. La propia serie era muy consciente, y se burlaba de ello en la segunda temporada donde las cuitas sentimentales de los protagonistas encontraban su reflejo en un programa tipo Santa Barbara llamado Invitation to love que veían por televisión. Esta serie parecía tener los mismos elementos que daban vidilla en el pueblo de montaña: un crimen, relaciones extramatrimoniales, triángulos amorosos casi en cada hogar y, demonios, cuatro giros dramáticos en cada episodio. Twin Peaks parece orgullosa de pertenecer a la gran tradición catódica: la que entretiene a los desocupados, no se las da de intelectual y, encima, le queda tiempo para un puñado de absurdas sorpresas de guion.

6. No forma parte de la edad de oro de la televisión: Porque es un producto pre-HBO. Anterior a: "Hay que esperar a la tercera temporada, que es cuando se asientan los personajes y la historia”. Además de adelantarse a esa manida frase: "El mejor cine se hace en televisión”. Pese a tener su parte de culpa en el establecimiento de la idea actual de que en la televisión hay hueco para la experimentación, lo anticomercial y lo contracorriente, pese a ser uno de los primeros casos catódicos abiertamente de autor (creadores de personalidad marcada había habido muchos con anterioridad, pero quizás, con la salvedad de Alfred Hitchcock, nunca se había usado tan descaradamente como gancho comercial), es televisión de la vieja escuela.

Constó de 29 episodios más un piloto, divididos en dos temporadas, y se emitió en el canal ABC entre el 8 de abril de 1990 y el 10 de junio de 1991. Con pausas muy marcadas para publicidad, con esa estética plana de colores apagados destinados a teles viejas, con una planificación y realización nada cinematográfica y mediatizada por las presiones de un canal que, en última instancia, condujo a la serie a la muerte. En algunos países se estrenó un remontaje del piloto de la serie que incluía un final cerrado para el misterio, sin elementos sobrenaturales (en España se tituló Asesinato en Twin Peaks). En 1992 Lynch dirigió una película que intentaba atar cabos argumentales con la serie, Twin Peaks: Fuego Camino Conmigo.

7. Es un objeto de culto: Si empiezas a buscar información en Internet vas a encontrarte tanto material procedente de la serie original, como no oficial. En su día Jennifer Lynch, hija del director, escribió El diario secreto de Laura Palmer, una iniciativa entonces muy innovadora que describía, en formato libro y en primera persona, los últimos días de la difunta. Se publicó una revista hecha por fans, un caso primigenio de fan-fiction previo a los desmanes de la red. Se llegaron a editar en formato audio las cintas de casete en las que Cooper iba registrando los pormenores del caso y que estaban dirigidas a una tal Diane. Y junto a este estrafalario merchandising oficial, miles de rendiciones en formato texto, ilustraciones, cómics, montajes o vídeos que rinden homenaje a la serie original. Los seguidores la consideran un objeto de culto y no paran de generar material.

8. La banda sonora de Angelo Badalamenti es inmortal: Pocas melodías hay tan icónicas y evocadoras como la mítica banda sonora de Angelo Badalamenti, una de las sintonías más reconocibles de la historia de la televisión. No solo su tema principal, sino las canciones que compuso para el resto de la serie, una especie de swing macabro y onírico para un cabaret criminal, es impecable, a menudo taladrado por la voz delicada y fantasmal de Julee Cruise. Como prueba de que esa banda sonora está concebida en el paraíso está este vídeo de los extras de la edición en DVD de la serie, donde Badalamenti desgrana su delirante proceso compositivo junto a Lynch y que hace pensar en qué fue realmente aquello: una orgía de genios creativos.

9. Twin Peaks es imperfecta: Aunque muchos espectadores la consideran el mayor impacto televisivo que han recibido en la historia catódica con Sabrina, esta serie no es redonda. Las interferencias de la cadena que la emitía y su insistencia en que Lynch y Frost revelaran quién era el asesino de Laura Palmer le quitó todo el sentido al argumento, que naufragó sin remisión en una segunda temporada mucho más chiflada que la primera, pero también menos interesante y sin un objeto claro. El resultado tiene severos altibajos, está mal finiquitada y terminó en una película-parche que, pese a sus aciertos, también es discutible como colofón. Aun así, Twin Peaks está merecidamente considerada una serie de televisión mítica. Los porqués tendréis que desvelarlos en persona.

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