¿Dan miedo de verdad las buenas películas de terror?

Hay clásicos del género que no dan miedo ninguno y otros para estar con los ojos cerrados media película. Te ayudamos a distinguir entre unos y otros

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"La semilla del diablo" es una de esas pelis de terror que, además tener la etiqueta de "clasicazo", tienen la de "da-un-miedo-terrible".
"La semilla del diablo" es una de esas pelis de terror que, además tener la etiqueta de "clasicazo", tienen la de "da-un-miedo-terrible".

Más de una vez te habrá pasado: alguien te recomienda una película de terror diciéndote que es un clásico. La ves y te da más risa que otra cosa. O al contrario: un desastre técnico de interpretaciones lamentables consigue que te revuelvas en el sillón con cierta inquietud. Que una película de terror sea buena no garantiza que te dé ganas de acurrucarte debajo de la manta, porque entran en juego otros factores que no tienen nada que ver con el miedo, del mismo modo que hay grandes comedias con las que no necesariamente te vas a reir a carcajadas.

Pero se acerca Halloween y necesitamos emociones fuertes. Por eso hemos hecho un test para que sepas si vas a pegar ojo en la víspera del Día de Difuntos. Hemos cogido las diez películas de terror con puntuación más alta en el agregador Rotten Tomatoes y las hemos sometido al Test del Pánico. Vamos, que te contamos si dan miedo o no.

Felices pesadillas.

10. La semilla del diablo (Rosemary's Baby, Roman Polansky, 1968)

De qué va: La pobre Mia Farrow se queda embarazada en circunstancias extrañas y el extraño comportamiento de sus vecinos y su propio marido le hacen creer que lleva en el vientre el retoño del demonio, el mismísimo Anticristo.

¿Da miedo? Más que una manada de mandriles rabiosos. La atmósfera irrespirable, los apartamentos viejos y llenos de sombras (se rodó en el edificio en cuya puerta mataron a John Lennon, por cierto) y la interpretación desquiciada y crispante de Farrow convierten a la película en uno de los clásicos del horror más puro.

9. El hombre invisible (The invisible man, James Whale, 1933)

De qué va: Una de las películas más famosas de todo el ciclo de monstruos de la Universal, posiblemente solo superada por Drácula y Frankenstein (también de James Whale). Más de ciencia-ficción que de terror, la historia del científico megalómano que quiere conquistar el mundo gracias a su invisibilidad sigue dando pie a una película inquietante y muy divertida.

¿Da miedo? Prácticamente ninguno. Su escena más popular, en la que una camisa voladora aterra a las fuerzas del orden en la habitación de una pensión posiblemente aterrorizó a los espectadores en su día, pero hoy es casi de programa infantil. Los efectos especiales y la desquiciada interpretación (solo con la voz) de Claude Rains siguen igual de logrados, eso sí.

8. La noche del cazador (Night of the hunter, Charles Laughton, 1955)

De qué va: Un cuento de hadas siniestro y única película dirigida por el mítico actor Charles Laughton. Robert Mitchum da vida a un predicador con turbios conceptos sobre el bien y el mal que, tras una fachada apacible, oculta a un peligroso asesino. Sí, en efecto: es uno de los primeros psycho-killers del cine.

¿Da miedo? La noche del cazador es sobre todo un trabajo de atmósfera, la creación de un ambiente de pesadilla que refuerza su funcionamiento como perverso cuento infantil. Pero es inevitable el escalofrío ante escenas como la del monólogo de Mitchum y sus nudillos tatuados con las palabras “Good” y “Evil” o la escena submarina en la que descubrimos, congelada en el tiempo, a una de las víctimas del predicador.

7. Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1979)

De qué va: Un clásico moderno, precursor de decenas de películas de género, y única en su intensidad a la hora de mezclar terror y ciencia ficción: siete tripulantes de una nave espacial tienen que defenderse, más mal que bien, de un implacable alienígena indestructible. Ambientación, ritmo, efectos... una total obra maestra.

¿Da miedo? Sí que lo da, sí. ¿No te has preguntado por qué los diseños del monstruo, esa mezcla de extraterrestre y cucaracha de H.R. Giger no han sido apenas modificados en todos estos años? Porque siguen dando miedo. En realidad, Alien es una película de casas encantadas, con sus pasillos oscuros, sus ruidos en la lejanía y sus puertas tras las que no se sabe lo que hay. Por eso sigue siendo aterradora.

Esto pasa por no hacerle caso a la OMS con lo del embutido.

6. Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960)

De qué va: Otro clásico indiscutible, considerada por muchos como la primera película moderna de terror o, como mínimo, la primera que disfruta maltratando al espectador: mata a la protagonista a la media hora, revienta al policía que lo tiene que averiguar todo y el asesino es la única persona que te cae bien. Para disfrutarla al cien por cien, recuerda: en su día, todo el mundo creía que la madre de Norman estaba viva.

¿Da miedo? Bastante, sobre todo porque apela a pánicos muy fundamentales y modernos. Haz la prueba: llévatela al próximo hotel en el que estés sin compañía, la ves y te duchas. Verás que prisita te das en enjuagarte.

5. La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein, James Whale, 1935)

De qué va: Segunda película de James Whale en este top, y para muchos, la mejor producción clásica de monstruos de la época (en mi opinión, solo superada por Doble asesinato en la calle Morgue, una desconocida película basada en Poe y protagonizada por Bela Lugosi). Pero sí: mejor que Drácula y mejor que la primera Frankenstein, esta maravilla tiene humor, terror y uno de los monstruos más icónicos de la historia: La Novia.

¿Da miedo? No demasiado, como casi todas las películas de la época. Pero si te interesa el género de terror, pocos clasicazos hay tan divertidos, emocionantes y llenos de mala uva como este.

4. King Kong (King Kong, Ernest B. Schoedsack y Merian C. Cooper, 1933)

De qué va: Otro clásico que puede no parecer muy terrorífico, pero en cuyo ADN está la esencia de las historias de miedo: la confrontación entre la normalidad y lo monstruoso. Y pocas historias tan icónicas sobre ese tema como King Kong: la fascinación de lo horrible por lo bello y, cómo no, de lo bello por lo horrible. Que es, para empezar, por lo que estamos haciendo esta lista.

¿Da miedo? Nah. King Kong es una película de aventuras, y dudamos que ni en su día causara demasiada inquietud (sorpresa y emoción sí, desde luego) en el público. Pero el gorila gigante sigue siendo un bicho fascinante: prueba a ponérsela a un crío y verás cómo se le dilatan las pupilas con el mono descomunal.

3. Repulsión (Repulsion, Roman Polanski, 1965)

De qué va: ¡Más Polanski! Repulsión tiene muchas cosas en común con La semilla del diablo, que está algo más arriba en la lista, pero le quita argumento y personajes y multiplica la claustrofobia por mil: una mujer que tiene pánico a los hombres comienza a padecer visiones que la acosan y que la conducen poco a poco a la locura.

¿Da miedo? Considerable. Las imágenes de manos atravesando paredes (copiada en poco tiempo por George A. Romero en La noche de los muertos vivientes) son un clásico de lo inquietante, y lo peor es que todo tiene una rara atmósfera sexual que hace que la interpretación cohibida de Catherine Deneuve se vuelva aún más desquiciante. El choque definitivo entre cine de terror y drama intimista.

2. Nosferatu (Nosferatu, eine symphonie des grauens, F. W. Murnau, 1922)

De qué va: ¿La mejor película muda de la historia? Pues a lo mejor. Es una adaptación no oficial (aunque muy reconocible) de Drácula de Bram Stoker, lo que le generó innumerables problemas. Pero también es mucho más, gracias a sus abundantes elementos esotéricos, que aún hoy día colean: hace nada robaron la cabeza del cadáver de su director, quién sabe si con nigrománticas intenciones. Te lo explicamos todo aquí.

¿Da miedo? Muchísimo. La concepción de Drácula no como un donjuán de ultratumba sino como un monstruo repulsivo es una idea que no se ha explotado lo suficiente, y aunque algunas de sus secuencias no tienen la garra del primer día, todo el tramo inicial en el castillo transilvano, las apariciones del vampiro y su fantasmagórica forma de cargar ataúdes siguen provocando un escalofrío en el espinazo nada desdeñable.

1. El gabinete del doctor Caligari (Das kabinet des Dr. Kaligari, Robert Wiene, 1920)

De qué va: Aquí tenemos a la triunfadora, que nada casualmente es, como Nosferatu, uno de los hitos del cine expresionista alemán, lo que los nazis llamarían “arte degenerado”. El gabinete del Dr. Caligari, en la que el doctor del título usa a un sonámbulo, Cesare, para sembrar el caos en una ciudad alemana, sigue siendo hoy asombrosamente moderna, tanto por sus espectaculares decorados como por su giro final, que parece salido de una película de miedo de hace un par de años.

¿Da miedo? No tanto como Nosferatu, pero su ambientacion onírica y su ritmo repetitivo, que hace que todo parezca una alucinación o una pesadilla sin fin (lo que adquiere todo el sentido en el aterrador final), siguen siendo de los que dejan huella. No tanto aterradora como inquietante, desde luego es una elección perfecta para Halloween.

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