El personal de un hospital en Puebla se une para atender a sus pacientes en el exterior ante riesgo de colapso

Una panadería alojó a los recién nacidos y los vecinos abrieron sus cocheras para refugiar a los enfermos

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Puebla, el estado donde se ubicó el epicentro del sismo magnitud 7,1 en la escala de Richter, ha sufrido múltiples daños y pérdidas materiales, entre los que se incluyen 43 muertos, 127 lesionados, 7 desaparecidos y 9 mil 772 edificios afectados. Entre ellos se encuentra el hospital regional número 36 del Instituto Mexicano del Seguro Social, ubicado en el centro de la capital poblana.

Más de 400 pacientes fueron evacuados luego de que el edificio donde se encuentran las unidades de terapia intensiva y de urgencias sufriera graves daños estructurales. Sin embargo, las personas que se encontraban ahí se unieron para seguir brindando atención: personal médico, pacientes en estado estable y familiares de las personas internadas se unieron para que los enfermos siguieran recibiendo tratamiento.

Se trata del hospital más importante de Puebla, según refiere a Verne Daniel Núñez, urólogo de este centro médico también conocido como San Alejandro. “Luego de que pasó el sismo, todos se organizaron y fue impresionante: enfermeras de neonatal (recién nacidos) cargando varios bebés, camilleros llevando tres o cuatro pacientes por cama y pacientes que podían caminar empezaron a ayudar”, dice vía telefónica.

Una estación del Ruta (como se le conoce al sistema de transporte masivo de la capital poblana) se adaptó como un centro de terapia intensiva provisional donde los pacientes siguieron recibiendo los cuidados necesarios, pues la mayoría de ellos requiere un respirador artificial y se encuentran inconscientes, indicó Núñez. “Aunque había daños, mucho del personal regresó por respiradores o monitores, lo que hiciera falta para ellos”, dice el urólogo.

Estación donde se atendió a los pacientes de terapia intensiva. Foto: Cortesía Daniel Núñez.

Asimismo, vecinos de la colonia Villas San Alejandro, donde se ubica este hospital, abrieron las cocheras de sus domicilios para alojar a pacientes menos graves, mientras que los dueños de establecimientos también brindaron atención y refugio a los enfermos. “Las enfermeras improvisaron cuneros en una panadería y los dueños de unos estacionamientos sacaron los autos para recibir a los pacientes. Yo habría esperado más desorden o caos, pero fue impresionante la cooperación”, narra Núñez.

Foto: Cortesía Daniel Núñez.

Los más de 400 pacientes que requerían de hospitalización fueron reubicados en otros tres centros hospitalarios del IMSS de la ciudad, entre los que se encuentra uno de alta especialidad, y el regional de zona número 20, La Margarita. Sin embargo, hasta el momento hay mucha incertidumbre sobre el destino de los pacientes, la capacidad de estos centros así como el destino de los empleos indirectos alrededor del hospital. “Esperamos que se reconstruya pronto, pues es un hospital muy importante”, dice Núñez.

De acuerdo con información de Presidencia de la República y el Gobierno del Estado de Puebla, este centro médico no podrá seguir operando debido al fuerte deterioro y tendrá que ser reconstruido en su totalidad, ya sea en una o dos nuevas unidades de atención.

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