La historia de Dani y el gallo Randall, en la familia desde que era un pollito

La joven regiomontana lleva cinco años conviviendo con su mascota, que ha cuadruplicado su tamaño

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En México es muy común observar en ferias, mercados o tianguis, a personas que venden pollitos pintados de colores. Aunque teñirlos y venderlos es considerado como maltrato animal, no todas las historias en torno a estas aves son tristes.

Daniela Cortez tenía 13 años cuando su padre le compró un pollito azul en un mercado. Hoy, con 18 años, decidió compartir en Facebook de cómo ha crecido su pequeña ave en una serie de fotografías. La publicación se ha compartido más de 78.000 veces tras las primeras 48 horas de su publicación.

La joven regiomontana cuenta a Verne que su mascota se llama Randall y tuvo que convencer a su papá para que se lo comprara. “Tuvimos que convencerlo entre mi hermano y yo, no quería, hasta que por fin cedió”, detalla, vía telefónica. La duda de su padre no era por el precio, ya que Randall fue comprado por 15 pesos (menos de un euro), sino por la responsabilidad que conlleva tener una mascota.

Pese a la reticencia de su padre, la estudiante de Informática decidió cuidarlo y hacerse cargo de él. “Le daba su revoltura (alimento para gallos) en una tapa de envase y dormía en una caja de cartón al lado de mi cama”, cuenta. En un par de semanas el tinte azul se le desprendió de las plumas y en pocas semanas ya intentaba cantar.  

Daniela nunca trató a Randall como un gallo de corral ordinario. En sus tiempos libres solía presentarle videos de gallos en su celular. “Siempre ha sido muy listo y creo que me entiende muy bien todo lo que le digo”, describe la estudiante. Cuando por fin logró cantar, ya era un ave casi cuatro veces más grande de tamaño que cuando lo compró.

Como cualquier gallo, suele despertarse al alba y cantar fuertemente para que la familia completa se despierte. “Le tengo mucho cariño, no pensé que iba a llegar a tanto, creo que él se acostumbró a estar conmigo”, cuenta. Randall es parte de la familia e incluso, se viste de gala para ocasiones importantes como la fiesta de XV años de Daniela, donde lució una elegante pajarita de color azul.  

Cinco años y tres meses después de que Randall llegara a la familia, Daniela decidió compartir las fotos de su mejor amigo en Facebook. “Lo publiqué porque quería que lo vieran mis amigos, no me esperaba tanto”, dice. “Me gusta que vean cuánto lo quiero y cuánto lo he cuidado y ojalá haya más personas que quieran tener un gallo de mascota”, concluye Cortez.

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