A internet le cuesta olvidar: el caso del secretario judicial Antonio Luis Baena y Miguel Hernández

La Universidad de Alicante ha borrado los artículos que citan al alférez que participó en el juicio a Hernández

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Carné del poeta Miguel Hernández (1936)
Carné del poeta Miguel Hernández (1936)

El alférez Antonio Luis Baena ejerció de secretario judicial en el consejo militar que condenó a muerte al poeta Miguel Hernández. Este dato apenas se conocía hasta ahora, cuando ha llegado a colocarse incluso entre los temas más comentados en Twitter.

Tal y como recoge EL PAÍS, el hijo de Baena ha solicitado a la Universidad de Alicante (UA) que elimine los datos personales de su padre en su web. Su nombre aparece en varios artículos de Juan Antonio Ríos Carratalá, catedrático de Literatura Española de esa misma institución, que tratan del juicio al poeta que falleció en la cárcel en 1942, después de que se le conmutara la pena por una sentencia de 30 años de cárcel.

La UA ha procedido a eliminar estos artículos de su web de forma cautelar y provisional, en espera de una decisión definitiva, al considerar que el alférez no tiene consideración de “figura pública”. La resolución de la universidad recoge que “debe garantizarse la protección de supresión y el derecho al olvido digital del afectado”.

Sin embargo, la supresión del nombre de Baena en la web de la Universidad de Alicante ha llevado a que la decisión aparezca en portada del diario EL PAÍS y de ahí pase a otros medios. No solo eso: antes de las 11 de la mañana del martes había miles de mensajes en Twitter que nombraban a la universidad, a Miguel Hernández o al propio Baena. Los tres términos aparecieron entre las 10 principales tendencias de la red social. Muchos de los mensajes pedían, precisamente, que no se olvidara su nombre.

Se trata, una vez más, del llamado efecto Streisand, que se da cuando los esfuerzos por ocultar una información provocan que se difunda aún más. A la actriz y cantante Barbra Streisand no le gustó nada que en 2003 se publicara en una web una foto aérea de su casa en California, así que llevó el asunto a los tribunales. No se trataba de una exclusiva de una revista del corazón, sino que la imagen formaba parte de un proyecto de 12.000 fotografías que reflejaban la erosión de la costa de California y había pasado desapercibido hasta ese momento.

Hasta la demanda, esa imagen solo se había descargado seis veces, dos de ellas por sus abogados. Pero después de que se hiciera pública la reclamación, la foto apareció en multitud de medios estadounidenses. Actualmente está incluso en la Wikipedia, ilustrando precisamente la entrada sobre el efecto que lleva su nombre.

De modo similar, Baena no era alguien conocido, ni mucho menos. Su nombre ya no aparece en los artículos académicos disponibles de la web de la Universidad de Alicante, pero ahora se le nombra en otros artículos y publicaciones que también  recuerdan su papel en el juicio a Hernández.

Además, los artículos de Ríos Carratalá que mencionan al secretario judicial están disponibles en otras webs. Por ejemplo, en Jstor, donde se publican artículos académicos, se puede leer “El caso Diego San José, la sombra de Miguel Hernández y el juez humorista”, donde se habla de la relación del alférez Baena con el juez instructor Manuel Martínez Gargallo, que llevó el caso contra el poeta. Difícilmente habríamos llegado a este artículo de no haber sido por la decisión de la UA.

La libertad de información y el derecho al olvido

El derecho al olvido contempla la posibilidad de que en Internet se borre o no aparezca en los resultados de buscadores información personal que ha quedado obsoleta o ya no se considera relevante. El Tribunal de Justicia de la UE reconoce este derecho desde 2014, cuando dio la razón a Mario Castejo.

Verónica Alarcón, abogada del despacho 451.legal, ha llevado casos sobre derecho al olvido desde ambos lados: tanto representando a clientes que quieren que se les reconozca este derecho como asesorando a medios de comunicación a los que llegan reclamaciones. “En mi experiencia —apunta Alarcón—, si la petición se hace bien, no suele producirse el efecto Streisand”. Por ejemplo, explica que puede ser contraproducente en caso de personajes públicos.

La abogada explica que se suele acceder a las reclamaciones sobre el derecho al olvido a buscadores y otras webs "si los hechos con el transcurso del tiempo han perdido su vigencia aunque tuvieran una notable relevancia pública en su momento". Por ejemplo, lo suelen solicitar condenados que ya han cumplido su sentencia y que no tienen antecedentes. También lo pueden solicitar hijos de fallecidos, como en el caso de Baena. La normativa no distingue acerca de si es un caso histórico o no, pero esto no quiere decir que se trate de un derecho sin límites. Suele prevalecer el ejercicio de la libertad de información y expresión.

Actualización (30/7/2019): La Universidad de Alicante ha rectificado y considera que las funciones desempeñadas por Baena Tocón son de interés público, por lo que debe mantenerse la publicación de su nombre.

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