Los somniloquios: de qué hablamos cuando hablamos en sueños

No vamos a revelar secretos de Estado mientras dormimos

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Hablar en sueños no es un problema de salud
Hablar en sueños no es un problema de salud. Getty Images

Casi todos conocemos a alguien que habla en sueños. Y casi todos conocemos a alguien que se llevó un susto de muerte porque no sabía que esa otra persona hablaba en sueños hasta que le despertó en mitad de la noche, soltando frases sin sentido.

Está en el armario.

¿El qué?

Por fuera.

¿Pero qué?

No.

¿No qué?

La contraseña de mi correo electrónico es 12345. Y sé quién mató a Kennedy. Está en mis borradores.

Las últimas frases son prácticamente imposibles de pronunciar en sueños. Ni ninguna particularmente comprometida. Pero vayamos por partes.

Hablar en sueños (los somniloquios) es una forma de sonambulismo, igual que dar paseos o incluso enviar mensajes de móvil dormidos, explica el neurocientífico Matthew Walker en Why We Sleep (“Por qué dormimos”).

No se sabe del todo por qué ocurren estos episodios: se da un incremento inesperado en la actividad del sistema nervioso, aunque la persona no llega a despertarse del todo y se mantiene en un estado de semiconsciencia. En esos momentos de confusión, “el cerebro lleva a cabo acciones básicas, pero muy ensayadas, como ir a un armario y abrirlo, llevar un vaso de agua a los labios o pronunciar unas cuantas palabras o frases”, escribe Walker.

Jesús Porta-Etessam, jefe de la sección de Neurología en el hospital Clínico San Carlos de Madrid, explica a Verne que esto suele ocurrir durante el sueño más profundo, antes de entrar en la fase en la que soñamos, la REM. Por este motivo, “solo se dicen frases o elementos aislados”, nada sin mucho sentido.

Es decir, el escenario peliculero en el que un personaje revela un alto secreto de Estado (o sentimental) mientras duerme no es creíble: no se dice nada con fundamento, dado el escaso nivel de conciencia. Incluso “aunque se le pueda preguntar algo a esa persona y parezca responder con cierta lógica”, añade el neurólogo.

De hecho, lo más probable es que la persona que habla (o camina) en sueños no recuerde nada ni al día siguiente ni si la despertamos durante uno de estos episodios. (Y sí, puedes despertar a un sonámbulo sin problema).

Los somniloquios son más frecuentes en niños que en adultos (no se sabe por qué, escribe Walker). A todos nos puede ocurrir de vez en cuando, pero hay gente más propensa que otra. Y si conocéis a alguien que hable dormido con frecuencia, es posible que también se levante a dar paseos de vez en cuando, dado que ambas cosas suelen estar relacionadas. Además de todo esto, en ocasiones los somniloquios pueden ser efectos secundarios de algunos fármacos inductores del sueño.

Hablar mientras se duerme no suele requerir ningún tipo de tratamiento: el doctor Porta-Etessam explica que se puede tener buena calidad de sueño a pesar de estos discursos ocasionales (otro caso ya es el de la persona con la que compartan cama). Pero también apunta que cuando son frecuentes puede ser conveniente llevar a cabo un estudio del sueño para descartar otros trastornos con síntomas similares.

El tratamiento sí puede ser necesario cuando uno se dedica a pasear en mitad de la noche, sobre todo en el caso de los niños: “Puede haber riesgos: a veces bajan escaleras o van a la cocina, por ejemplo”.

Este tratamiento pasaría primero por la higiene del sueño, en caso de que no sea adecuada: no llevar los móviles y tabletas a la cama, por ejemplo, y seguir horarios fijos, entre otros hábitos. “Si se pueden evitar los fármacos, mejor. Y su toma debe ser siempre temporal”.

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