Innovar en el belén es tradicional: la polémica por el pesebre de Barcelona

El belén del Ayuntamiento catalán no se parece al montaje clásico, pero no es tan raro que estas representaciones se alejen de lo habitual

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El montaje navideño de la plaza Sant Jaume combina elementos del belén con objetos que evocan la Navidad, todos metidos en cajas de madera
El montaje navideño de la plaza Sant Jaume combina elementos del belén con objetos que evocan la Navidad, todos metidos en cajas de madera.

El belén municipal instalado en la plaza Sant Jaume de Barcelona, abierto al público este viernes 29 de noviembre, está siendo muy criticado. Muchas personas han expresado su descontento con esta versión de la escena del nacimiento, compuesta de cajas de madera y objetos navideños. Este belén es rompedor, pero innovar es más común de lo que parece en el mundo de los belenes.

“El belenismo es una forma de arte, y como cualquier expresión artística se manifiesta con diferentes estilos”, dice a Verne Carles Tarragó, presidente de la Federación Española de Belenistas. En opinión de Tarragó, el pesebre situado en la plaza Sant Jaume es más “una instalación artística navideña” que “un belén”, pero puntualiza: “Entre las cajas del belén hay figuras de la escena del nacimiento. Para mí, el belenismo está representado ahí”. El belén frente al Ayuntamiento barcelonés es obra de la escenógrafa gerundense Paula Bosch.

Para ejemplificar la diversidad en esta materia, Tarragó menciona el Museo de Belenes de Mollina (Málaga), en el que se exponen más de 70 pesebres. “En este museo se pueden encontrar muchas variantes del belenismo. Son creaciones que sorprenden a muchas personas, pero que son verdaderas obras de arte”, dice. Por ejemplo, los personajes de este belén italiano visten ropa parecida a la de hoy en día.

Nicolo Celegato (escenografía) y Paolo Biondo (figuras (Cortesía del Museo de Belenes de Mollina)

En los belenes napolitanos, una tendencia tradicional dentro del belenismo, las figuras visten como en el siglo XVIII. Son personajes que parecen sacados de la alta burguesía de la Ilustración. Este tipo de belén es el que se instala cada año en el Palacio Real. "Hay personas que si no ven al burro o al buey ya piensan que no se trata de un belén. Pero hay muchas formas de representar la escena del nacimiento", añade Tarragó.

Las figuras del belén no solo viajan en el tiempo, también se desplazan espacialmente. En estas imágenes, los Reyes Magos pasan junto a las casas colgadas de Cuenca y la escena del nacimiento se representa en el Teatro Romano de Cartagena.

A la izquierda, escenografía de Mauricio Yuste y figuras de Montserrat Ribes. A la derecha, escenografía de la Asociación de Belenistas de Fuente Álamo y figuras de José Ángel Oviedo Costa. Cortesía del Museo de Belenes de Mollina

Muchos belenes viajan a Cataluña y al País Vasco. Las escenas de estas comunidades autónomas tienen rasgos muy regionalistas: los catalanes tienen pastores que llevan barretina y nunca falta el caganer; las figuras vascas llevan trajes típicos de Euskadi y, además, se suele incluir a Olentzero, un carbonero que lleva regalos a los niños.

Otros belenes, ya sean artísticos u obra de aficionados, intentan lanzar mensajes políticos. A la izquierda en la siguiente imagen se puede ver un belén que separa a los Reyes Magos del nacimiento con un muro, como el que se interpone en el camino de muchos migrantes. Es obra de Íñigo Bastida, expresidente de la Federación Española de Belenistas. A la derecha, un montaje de Josep Font expuesto en el Museo de Belenes de Mollina. Recrea una zona devastada por la guerra.

Cortesía de íñigo Bastida y del Museo de Belenes de Mollina

Tarragó cree que uno de los pesebres recientes que mejor condensa la apuesta por lo innovador es obra del belenista José Manuel Coto. En 2018, creó una escena inspirada en la obra de Charles Dickens Cuento de Navidad. En el montaje tenía cabida Papa Noel, mientras el niño jugaba con figuras de Reyes Magos. "Cuando llega un artista rompedor, al principio la gente se horroriza, pero el tiempo les acaba dando la razón. Puede que con los belenes pase lo mismo. Creo que los belenistas tenemos menos problemas con las propuestas arriesgadas que el público general", añade Tarragó

Cortesía de la Federación Española de Belenistas

Como en cualquier disciplina artística, entre los belenistas también hay diferencias de opinión: en 2017, la presidenta de la Asociación Castellana de Belenistas, Carmen de la Fuente, nos decía en un reportaje sobre pesebres que no le gustaban "los experimentos", mientras que el presidente de la Federación Andaluza, Andrés Quijano, aseguraba que "los belenes que innovan" le parecen "muy bien". "En la variedad está la calidad. Si todo es igual, me aburro", decía Quijano.

Volviendo al belén de la plaza Sant Jaume de Barcelona, el presidente de la Federación Española de Belenistas recuerda que "aquellos barceloneses que quieran ver un belén tradicional, pueden hacerlo en el Museo Frederic Marès", obra de la Asociación de Belenistas de Barcelona. Se ajusta a los canones tradicionales, al igual que el recién presentado belén del Ayuntamiento de Madrid. Tiene algunos elementos que no recuerdan a Belén en el siglo I, como la gran bandera de España que lo rodea.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, visita el belén del Ayuntamiento. EFE

Licencias históricas de los belenes navideños

Los belenes tienen muchas diferencias respecto a lo que sabemos sobre la apariencia de Belén cuando nació Jesús de Nazaret. Es normal que el pesebre no se parezca a Belén: esta tradición nació en el siglo XIII, más de un milenio después de la escena que intenta representar. Estos son algunos ejemplos de esas diferencias:

  • La ropa en Belén era poco colorida: En muchos belenes, María y José visten colores vivos. En aquel momento de la historia, esas prendas eran caras. “El tinte era un proceso largo que no estaba necesariamente disponible para las personas más humildes", explica Miriam Feinberg, autora del libro La vida diaria en tiempos de Jesús.
  • En Belén no hay ríos: Belén no está cerca del Jordán, el río más cercano. "La Biblia no hace ninguna relación entre la escena del nacimiento y algún río, lago o manantial cercano", dice Feinberg.
  • Belén no tiene tanta vegetación: No es un desierto, pero el musgo que tantas veces se coloca no se aproxima a la imagen de Belén. "Es una zona de arbustos", dice Feinberg.
  • La nieve no es normal: Que nevase el día del nacimiento de Jesús, como muestran tantos belenes, es "una forma de mejorar la historia desde Occidente", según la experta.

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