Guácala, nel, chahuiztle y mamey: el orgullo de usar palabras mexicanas

La editorial Larousse pensó esta campaña como un reconocimiento a los mexicanismos

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Diseño: Alfredo García Ortiz. EL PAÍS.
Diseño: Alfredo García Ortiz. EL PAÍS.

Los mexicanos no solo nos entristecemos, sino que nos achicopalamos, y cuando queremos expresar nuestro cariño no lo hacemos con un beso, sino con un becerro. Según el Instituto Cervantes, en el mundo 572 millones de personas hablan español, pero poco más de 120 millones de personas nacidas en México usan este tipo de expresiones a diario que no necesariamente tienen que ver con las definiciones formales dadas por la Real Academia de la Lengua o la Academia Mexicana de la Lengua.

Bajo esa premisa, la editorial Larousse lanzó una campaña que rescata poco más de 65 palabras que pueden tener otro significado en el contexto del mexicano. Una de las publicaciones de la agencia publicitaria Montalvo en Facebook, encargada de la realización de esta campaña, ha sido compartida más de 90.000 veces en la primera semana tras su publicación.

“Pensamos en cobrar conciencia de las palabras que usamos todos los días, que nacen en nuestra cultura y que muchas veces no llegan a ser escritas”, dice a Verne Gerardo Guerrero, director de mercadotecnia de Larousse. “No tratamos de dar definiciones, sino dar una explicación de cómo usamos esas palabras. Oso es un mamífero, pero también la sensación de vergüenza que sientes cuando cometes un improperio”, señala vía telefónica.

Así una persona puede asentir diciendo cámara o bien organizar una vaquita en la oficina para financiar el festejo de algún compañero. Este tipo de definiciones no se encuentran en un diccionario, pero son también parte del uso de la lengua en México y fue la principal razón para crear esta campaña, explica el creativo de Larousse. La explicación a estas palabras se pueden ver en anuncios espectaculares, vallas publicitarias y en carteles en el Metro de la Ciudad de México.  

La editorial indica que su campaña no busca subirse a una ola de nacionalismos, sino rescatar la diversidad de la tercera lengua más hablada en el mundo. “Aunque no es una campaña humorística, si lees estos conceptos en la calle seguro te arranca una sonrisa”, comenta Guerrero.

Esta serie publicitaria es similar a la que Larousse lanzó el año pasado para crear conciencia sobre el acoso a la mujeres. “Bombón es un dulce esponjado de azúcar, no una mujer”, se observó en varios anuncios ubicados en el Metro y en otros sistemas de transporte.

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