¿Qué es lo que más valoramos de una buena cerveza?

Analizamos por qué nos gusta tanto ir de cañas

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Un cliente ante una caña de cerveza y un plato de aceitunas en un bar. Uly Martín
Un cliente ante una caña de cerveza y un plato de aceitunas en un bar. Uly Martín

"Vámonos de cañas". Llames como llames y tomes como tomes la cerveza, prácticamente en toda España (con énfasis en el "prácticamente"), se entiende esa sencilla frase. Y aunque conlleve mucho más —salir con amigos, ir de tapeo, un poco de fiesta—, implica para casi todo el mundo seguir el mensaje literal, al pie de la letra: nos vamos de cañas, nos vamos a tomar cervezas.

Según los últimos datos de la patronal Cerveceros de España, el consumo de cerveza en nuestro país subió hasta los 48,3 litros per cápita en 2017, casi dos puntos más que en 2016. La cerveza nos gusta, es un hecho. Es la bebida fría más consumida en el canal hostelería (un 36% del total): dos de cada tres cervezas (el 63%) se toman en bares y restaurantes.

Amstel Index confirma esos datos. La herramienta que mide el reconocimiento en redes sociales y lo expresa en una escala de 0 a 100 ha observado que los bares son los lugares  asociados al consumo de cerveza en un 28%. Pero, en cuanto llega el buen tiempo, les ganan por goleada las terrazas: el espacio favorito para la caña con un reconocimiento del 98%. Las terrazas, de hecho, también vencen a otro lugar de consumo habitual: la casa, que surge en un 19% de la conversación virtual. Y, como curiosidad, va acompañada de la palabra pizza en un 4% de los casos.

Amstel Index también revalida el gusto nacional por la cerveza después de recoger un 71% de comentarios positivos. Entre las razones de ese reconocimiento está la buena calidad (21%), los elogios directos (18%), las expresiones de deseo de consumo (15%) y otro tipo de notas que hablan desde la emotividad (17%).

¿Cuándo nos gusta más la cerveza?

La respuesta variará según a quién le preguntes, pero como indica Amstel Index, a través de la escucha entre los usuarios de Twitter, se desprende que en un 32% de los casos el consumo de cerveza se realiza junto a otra actividad. Como decíamos, el "ir de cañas" siempre implica algo más.

El momento del aperitivo también está relacionado con las cañas. Y también está presente en el 26% de la conversación de Twitter. Si acompañas la cerveza con una tapa, el reconocimiento se dispara, es aún mayor: 93,75%.

Por último, en el análisis de Amstel Index surge un momento más concreto, aunque no nos pille por sorpresa: el fútbol ocupa un 16% de las ocasiones de consumo de cerveza. Ya sea porque se va a ver el partido en los bares, en casa propia o ajena, la unión de fútbol más cerveza tiene un 61% de reconocimiento.

Ese matrimonio bien avenido explica por qué en junio de 2018, el consumo de cerveza fue el más alto de todo el año: el Mundial de Rusia. Un evento que, junto al inicio del verano con la proliferación de las terrazas, le regalaron un mes redondo al cañeo.

¿Y por qué nos gusta tanto la cerveza?

Sabemos cuándo y cómo la tomamos. Pero antes de todo eso deberíamos entender el porqué. Y la respuesta es bastante obvia: el sabor. Amstel Index ha recogido un 72% de menciones relacionadas con el sabor de la cerveza en Twitter, que son positivas en un 90%. Hay quien simplemente habla de lo "rica" que está, y otros van más allá y dicen que "sabe a gloria". Y encontramos a aquellos que, más sibaritas, comparan los distintos sabores de los diferentes tipos de cervezas.

En segundo lugar, y aquí se entiende su asociación a las terrazas, el verano y el calor, la característica más valorada de la cerveza es su capacidad de refrescarnos (con un 87% de reconocimiento). Es nuestra máxima obsesión: que la cerveza esté bien fría. Un deseo y forma de consumo que nos diferencia de la mayoría de países, al menos si nos comparamos con algunas naciones europeas, altas consumidoras, como Reino Unido o Alemania, donde ni la prefieren especialmente fría ni tirada con mucha presión.

Tampoco en estos países la cerveza rubia es su favorita, como ocurre en España. Y aquí volvemos a la cuestión apuntada al principio: caña se dice prácticamente en toda España, con énfasis en prácticamente.

Entre las facetas ricas de la cerveza residen las diferentes denominaciones que recibe solo dentro de España. Caña se dice en casi toda España, sí, menos en Galicia, donde hablan de corto o tercio. Pero no digas tercio en Asturias o Cantabria porque allí lo llaman media.

En Madrid puedes pedir un doble, pero en el País Vasco dirás un cañón. En Castilla y León tienes la medida del corto, como su nombre indica, más pequeña, que en País Vasco, La Rioja o Navarra llaman zurito y en Aragón, penalti.

Y si lo que quieres es un botellín, la respuesta no vendrá determinada por la autonomía sino por el pueblo, ciudad o bar concretos en el que entres: te entenderán, aunque ellos lo llamen quinto. Al final, la cerveza es lenguaje universal.

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